Hay fábricas donde el polvo se ha convertido en parte del paisaje. Se barre dos veces al día, se acepta que las barandillas estén grises y se cambia el rodamiento del elevador antes de tiempo sin preguntarse por qué. El polvo, sin embargo, no es un problema de limpieza: es producto que se ha ido por donde no debía, desgaste que se paga en repuestos y un riesgo que la normativa no perdona.
TL;DR
- La aspiración se gana o se pierde en la captación: si la campana no está donde se genera el polvo, ningún ventilador lo arregla.
- La velocidad en el conducto es un rango, no un número libre: por debajo se sedimenta, por encima se desgasta y se paga en energía.
- El filtro de mangas se dimensiona por relación aire-tela, no por «cuántas mangas caben».
- Un ciclón delante del filtro alarga la vida de las mangas cuando hay carga alta o material grueso.
- Una instalación de aspiración sin plan de mantenimiento pierde caudal cada mes hasta dejar de servir.
Primero, dónde se genera el polvo
Cualquier instalación de aspiración empieza por un inventario de puntos de emisión. En una fábrica de piensos o en un almacén de cereal los puntos son casi siempre los mismos: descargas de camión, bocas de silo, cabezas y pies de elevador, cambios de transportador, entradas de molino, salidas de mezcladora, tolvas de envasado y cribas.
El error clásico es diseñar la instalación desde el ventilador hacia atrás: elegir un equipo grande y confiar en que «tire» desde lejos. La captación funciona al contrario. El polvo se atrapa en el momento en el que se levanta, en el volumen pequeño donde todavía tiene una dirección, y para eso la campana tiene que estar pegada al punto de emisión y orientada según el movimiento del producto. Cada metro que se aleja la campana multiplica el caudal necesario para conseguir el mismo efecto.
Los sistemas de aspiración y limpieza de fábrica se plantean por eso punto por punto, con el caudal de cada captación calculado según la superficie de la abertura y la velocidad de captura que necesita ese material, no con un reparto uniforme del caudal total.
La red de conductos: el rango de velocidad
Con los caudales de cada punto se dibuja la red. Aquí hay una regla que no se puede negociar: en polvo agrícola e industrial la velocidad de transporte en el conducto se mueve en una banda estrecha, del orden de 18 a 22 m/s para material fino y algo más para material grueso o pesado.
Por debajo de esa banda el polvo sedimenta dentro del tubo. No falla el primer día: falla al mes, cuando el conducto ha reducido su sección a la mitad y los puntos más alejados dejan de aspirar. Por encima, la instalación se desgasta por abrasión en los codos, hace ruido y consume más de lo que necesita. Y el consumo del ventilador no es lineal: subir caudal cuesta mucho más de lo que parece.
Cuando una aspiración deja de funcionar al año de montarse, casi nunca es el filtro. Es un conducto sedimentado por haber diseñado por debajo de la velocidad mínima.
Servicio de montaje y mantenimiento de ACS
El equilibrado de la red es la otra mitad del trabajo. Una red con ramales de longitudes muy distintas y sin compuertas de regulación reparte el aire por donde menos le cuesta: los puntos cercanos al ventilador aspiran de más y los lejanos no aspiran nada. Se regula en la puesta en marcha, con medición, no en el plano.
Si tu instalación aspiraba bien y ha dejado de hacerlo, normalmente se puede recuperar sin cambiar el ventilador: revisamos captaciones, velocidades y estado de las mangas y te decimos qué está pasando.
El filtro de mangas y la relación aire-tela
El filtro de mangas es el corazón del sistema, y se dimensiona con un parámetro que resume casi todo: la relación aire-tela, es decir, cuántos metros cúbicos de aire por hora pasan por cada metro cuadrado de tejido filtrante.
| Concepto | Qué implica |
|---|---|
| Relación aire-tela alta | Filtro más pequeño y más barato, pero mangas que se colmatan antes, más pérdida de carga y más limpiezas |
| Relación aire-tela ajustada | Filtro mayor, pérdida de carga estable, mangas que duran y consumo del ventilador más bajo |
| Limpieza por aire comprimido | Requiere aire seco y a presión estable; sin secador, la torta de polvo se pega al tejido |
| Tejido según producto | Material y tratamiento se eligen por temperatura, humedad y abrasividad del polvo |
Ahorrar en superficie filtrante es el ahorro que más caro sale. Un filtro justo trabaja siempre con pérdida de carga alta, obliga al ventilador a consumir más, dispara los ciclos de limpieza y acorta la vida de las mangas. La diferencia de precio en la compra se paga en un año de electricidad y recambios.
Cuando la carga de polvo es alta, o cuando hay material grueso mezclado, conviene poner un separador ciclónico delante. El ciclón se lleva la fracción pesada por gravedad y el filtro solo trata el fino: las mangas duran mucho más y el mantenimiento baja. En instalaciones de descarga de camión o de prelimpia de cereal esta combinación es casi siempre la solución razonable.
La descarga del polvo captado
Un detalle que se olvida en el diseño y que después da guerra: qué se hace con el polvo que el filtro recoge. Si va a un contenedor que hay que vaciar a mano, alguien tendrá que vaciarlo, y mientras esté lleno el filtro no drena. Lo habitual es cerrar el circuito con una esclusa bajo la tolva del filtro y devolver el material al proceso o a un punto de recogida.
Esa esclusa cumple dos funciones: descarga el polvo sin perder la depresión del sistema y evita que entre aire falso por debajo del filtro. Sin ella, buena parte del caudal del ventilador se consume aspirando por el propio agujero de descarga en lugar de aspirar en los puntos de la fábrica.
Lo que cuesta no aspirar
Merece la pena poner número a lo que se pierde mientras se aplaza la instalación. Primero, producto: el polvo que sale por una boca de silo o por una descarga de camión es materia prima pagada que acaba en el suelo o en el aire, y en una fábrica que mueve miles de toneladas al año esa fracción pequeña se convierte en un coste perfectamente medible.
Segundo, desgaste. El polvo entra en rodamientos, guías y cadenas y acorta la vida de los equipos de transporte, sobre todo en cabezas de elevador y en cojinetes intermedios de rosca. Tercero, limpieza: las horas de personal dedicadas a barrer y a limpiar plataformas son horas que no se dedican a producir. Y cuarto, condiciones de trabajo, que además de una obligación es un factor de retención de plantilla.
Cuando se suman esas cuatro partidas, una instalación de aspiración bien dimensionada casi siempre se paga en un plazo razonable, y lo hace con ahorros que ya se están produciendo, no con ahorros previstos.
Riesgo de explosión: no es un extra
El polvo de cereal, de harina, de biomasa o de subproducto es combustible. En suspensión y en concentración suficiente, con una fuente de ignición, forma una atmósfera explosiva. Una instalación de aspiración es, por definición, un sitio donde el polvo está en suspensión y concentrado, así que forma parte del análisis de riesgos de la fábrica.
En la práctica esto significa cuidar la puesta a tierra de conductos y equipos, evitar cuerpos extraños metálicos antes de la molienda con un separador magnético, prever venteo o protección donde corresponda y ubicar el filtro pensando en dónde descargaría una sobrepresión. Es un trabajo que se hace en el diseño, no después: mover un filtro montado cuesta mucho más que colocarlo bien.
Mantenimiento: lo que mantiene el caudal
Una aspiración es una instalación viva. Estas son las revisiones que marcan la diferencia entre un sistema que sigue funcionando a los cinco años y uno que ha dejado de servir:
- Pérdida de carga del filtro. Si se mide y se anota, avisa con semanas de antelación de que las mangas se están colmatando.
- Aire comprimido seco. Purgas y secador en condiciones. El agua en la línea de limpieza arruina las mangas.
- Compuertas y captaciones. Se descolocan con el uso; una campana movida deja de captar sin que nadie lo note.
- Codos y tramos horizontales. Es donde aparece la sedimentación y el desgaste. Se abren y se comprueban.
- Estanqueidad. Cada entrada de aire falso resta caudal en los puntos de trabajo.
Nosotros fabricamos y montamos estas instalaciones y también las mantenemos, con lo que la lista anterior no es teoría: es el parte de trabajo con el que salimos a revisar una fábrica. Y cuando una instalación se ha quedado corta porque la planta ha crecido, casi siempre se puede ampliar por partes en lugar de rehacerla entera.
Diseñamos, fabricamos y montamos la instalación de aspiración completa: captaciones, red, ciclón, filtro y descarga. Cuéntanos qué puntos tienes y cómo trabaja la fábrica, y te preparamos la propuesta.
